México del Norte Jorge Mújica Murias

Viejos Conocidos…

 

Según dicen, Alejandro Magno decía que resultaba favorable enfrentarse al mismo enemigo, pues ya se sabía sus puntos flacos. Los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos bien pueden aplicar el dicho ante la presidencia de Donald Trump.

Entre la gente que va a estar en primera fila durante la administración Trump hay otro millonario, también heredero de fortunas familiares, que los inmigrantes conocemos bien. Se trata de Jim Sensenbrenner, congresista de Wisconsin y cuya familia saca su fortuna de la compañía Kimberly Clark.

Lleva mucho en la cámara baja sin hacer escándalo, pero para nosotros es famoso. Primero, porque él quien presentó la iniciativa del Acta Patriótica después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001, una ley de defensa nacional que empezó la arremetida contra los inmigrantes porque los terroristas eran inmigrantes. Siempre pensamos que si hubieran sido radicales gringos de derecha no estaríamos como hoy estamos, en una mezcla sin sentido entre la inmigración la seguridad nacional.

Pero Sensenbrenner se nos hizo famoso cuando en 2005 presentó la propuesta HR4437 en la Cámara de Representantes, la que elevaba a categoría de crimen federal estar en Estados Unidos sin papeles y lanzaba la propuesta de terminar de construir el muro en la frontera del que tanto habla el Trompas. La Propuesta HR4437 fue directamente responsable de las marchas de la Primavera de los Inmigrantes, cuando cerca de 15 millones de personas tomamos las calles en Estados Unidos.

“El que no tiene enemigos no tiene incentivos”, dice un popular dicho, y Sensenbrenner nos hizo un favor. Gracias a su iniciativa los inmigrantes, sus familias y sus aliados, se unificaron. Desde 2001 la comunidad estaba a la defensiva, tratando de resistir las embestidas en su contra tanto de Republicanos como Demócratas. De hecho, la propuesta HR4437 se aprobó en la cámara baja gracias a los Demócratas. Los Republicanos no tenían suficientes votos para aprobarla, pero 18 Demócratas les hicieron el favor. Después de las marchas, algunas porciones de la HR4437 fueron aprobadas, como la barda en la frontera, contando con los votos, entre otros de los entonces senadores Hillary Clinton y Barack Obama.

La Sensenbrenner unificó a la comunidad y a las organizaciones que trabajaban en el tema migratorio, y logró llevarnos a la ofensiva en vez de solamente resistir los ataques.

 

Viejos Enemigos

 

Sensenbrenner vuelve ahora a la escena como Presidente del Comité de Inmigración de la Cámara de Representantes. Su regreso es importante precisamente porque ya lo conocemos. Una cosa es haber escuchado amenazas vagas, discursos insultantes, y otra es enfrentarse a un enemigo conocido.

Durante los ocho años de Barack Obama las organizaciones que trabajan el tema migratorio insistieron en un solo tema: reforma migratoria. Propuesta tras propuesta, todas fueron ignoradas o rechazadas, murieron en alguna cámara y nunca hubo apoyo presidencial. El movimiento se dividió por los intereses de las agencias no lucrativas y su cercanía al Partido Demócrata. El tema y la comunidad se volvieron peones del juego electoral, usados para llevar a las comunidades inmigrantes a votar dizque porque las elecciones resuelven los problemas. Se perdió la iniciativa y se impuso el seguidismo electorero.

La excepción a la regla fueron los jóvenes con acciones de desobediencia civil que interrumpieron a los políticos en ceremonias y eventos, Demócratas y Republicanos, hasta Obama mismo, hasta que lograron el DACA.

Muchos personajes de la administración Trump nos van a perjudicar, sin duda. Agencias como la EPA, protección del ambiente, OSHA, salud y seguridad laboral, y el Departamento del Trabajo serán entidades inservibles. Por ejemplo, el candidato a Secretario del Trabajo bajo Trump, Andy Puzder, es conocido como “ladrón de salarios”, igual que Trump. Puzder es dueño de la cadena de los restaurantes Hardee’s y Carl’s Jr., y ha sido demandado una docena de ocasiones por no pagar salarios y tiempo extra legalmente; es reconocido enemigo de que exista un salario mínimo.        Pero como dice otro dicho más, más vale malo por conocido que bueno por conocer, y si se lo aplicamos a Sensenbrenner el dicho tiene toda la razón.

El 20 de enero, día de la toma de protesta de Donald Trump, se ha llamado a “Un Día Sin Inmigrantes”. “Si al Trompas no le guastan los inmigrantes”, dicen los organizadores, “démosle gusto para que sepa a qué sabe un país sin inmigrantes. El 20 de enero no trabajamos, no compramos y no mandamos niños a la escuela”.

No será una acción fuerte y coordinada, pero es un cambio comparado con los últimos ocho años. En vez de esperar a ver qué hacen Trump y Sensenbrenner, es un llamado a la acción, a la ofensiva. La comunidad parece lista para enfrentarse a Trump y su equipo. El liderazgo es el que anda un poco perdido.